Mi trabajo como profesor de Religión Católica es una misión educativa y una vocación. No consiste solo en enseñar contenidos, sino en acompañar en la formación integral, es decir, en su crecimiento humano y espiritual.
En las clases busco crear un ambiente de respeto y diálogo, donde los niños y jóvenes puedan reflexionar sobre el sentido de la vida y la importancia de vivir con valores.
Inspirado en el mensaje de JESUCRISTO, procuro transmitir valores como el amor, la misericordia, el perdón y la solidaridad. La clase de religión es una oportunidad para que los estudiantes aprendan a mirar a los demás con respeto y a construir una sociedad más justa y fraterna, siguiendo la enseñanza del EVANGELIO.