El que se siente muy satisfecho delante de DIOS por comparación con los otros, es digno de lástima y necesita acudir al sacramento del perdón, el único hospital que cura el exceso del amor propio y de las vanas seguridades. Una oración que tiene su raíz en la petición de compasión es sana y convierte el corazón. Es la oración sincera de quien sabe sus limitaciones e incluso siente rubor por sus pensamientos, palabras, obras y omisiones que no han estado en consonancia con el Evangelio.
Pongo mis manos hacia arriba en mi oración, para que Tú las llenes y evites el vacío que hace la mella del egoísmo en mí. Pongo mi cuerpo agazapado, para liberarme de la sombra que ensalza y envolverme de la humildad que conecta con tu Corazón.
TEXTO y FUENTE: Fernando Cordero