Los discípulos recibieron la misión de dar testimonio de DIOS en todos los lugares de la tierra y para ello contaban con la ayuda del ESPÍRITU SANTO. ¿Y tú? Pues también. Como bautizado, tú tienes la misma misión que aquellos primeros discípulos: SER TESTIGO DEL AMOR DE DIOS. Ser cristiano es eso: Dar testimonio de DIOS con palabras y con nuestra VIDA.
En definitiva, tú también puedes ser testigo y misionero.














